EL IBERCONSA AMFIV ACABA LA EUROCUP 3 CON HONOR

Los vigueses acaban séptimos tras remontar el partido ante un Treviso que fue de más a menos

Sáb. 27 abril

El orgullo jugaba en el pabellón Lalo García de Valladolid, donde dos equipos, el Treviso y el Iberconsa Anfiv luchaban por eludir el octavo puesto. A esa tesitura llegaron dos equipos a los que la suerte no les sonrió en sus partidos de la primera fase y que tenían sobre el parqué la posibilidad de darse una alegría antes de despedirse de la Eurocup 3.

Comenzó la partida mandando los vigueses, con un parcial de salida de 2-5 que supo dinamitar el equipo italiano, comandado por Nicola Favretto. El pívot transalpino volvió a ser el hombre más destacado de la escuadra dirigida por Massimiliano Cricco, que llegó a su último partido sin conocer la victoria. Para labrarla logró llegar dos puntos por delante en el primer cuarto (19-17).

La altura de Casasola, Splapnicar y el propio Favreto ponían en aprietos a la defensa gallega, que no daba con la clave para ganar el rebote. Cuando el marcador lucía ocho puntos de ventaja (29-21) a favor del Treviso paró el reloj César Iglesias para replantear la exigencia y exigir a sus jugadores mayor intensidad. El movimiento de timón se vio en el campo, pero no en la trayectoria de un partido que se fue al descanso con una canasta de Julio Alberto Vilas sobre la bocina (39-31).

Tras el tiempo de descanso el Treviso continuó con su discurso de fortaleza física. Suficiente para mantener a raya a un Iberconsa Amfiv que no lograba recortar esa barrera la barrera de los diez puntos. Lo intentó tratando de bloquear a Favretto, pero donde el pívot no llegaba lo hacía un inspirado Casagrande, efectivo tanto bajo el aro como en la media distancia.
Cuando las prestaciones defensivas del Iberconsa Amfiv mejoraron y comenzaron a generar situaciones de superioridad en ataque el equipo español volvió a la vida -al tiempo que lo hacía Oscar Knight- para poner el marcador en un 50-49 que hacía sobrevolar los fantasmas de un Treviso que se temía otra decepción como la de la jornada inaugural.

La resolución tardaría diez minutos en llegar, los mismos que duró un último cuarto en el que comenzó golpeando el alero británico Knight para dar la primera ventaja en mucho tiempo para los vigueses. Ese golpe moral espoleó a los pupilos de César Iglesias que encontraron en Agustín Alejos un bastión defensivo que, además, aportó en ataque con un 2+1 que significaba la confirmación de la reacción gallega (59-66). El tiempo corría ahora en contra de un Treviso que sobre el mismo escenario repitió la actuación del primer día, en la que fue de más a menos y cerró su experiencia en la Eurocup 3 sin conocer el sabor de la victoria (61-72)

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